BIENVENIDOS A LA RONDA DEL VIGILANTE

jueves, 18 de julio de 2013

El Museo de Escultura prescinde del 38% de sus vigilantes y los sustituye por cámaras

La directora del centro, María Bolaños, asegura que la protección de las sedes «está garantizada»
Primero los recortes afectaron de lleno al número de exposiciones, luego al presupuesto con sus ramificaciones en otros departamentos de la vida diaria del museo, y ahora toca la seguridad. Los ajustes económicos han llegado al servicio de vigilancia del Museo Nacional de Escultura, que a partir del día 22 verá disminuir sus efectivos en un 38%.
Fuentes cercanas al centro, donde se custodia la colección más valiosa de arte religioso del siglo XIII al XVIII en España y la de reproducciones artísticas (siglos XIX y XX), cifran en 13 los vigilantes de la empresa privada Seguriber de los que se prescindirá sobre un total de 34. Se trata de un servicio que realiza labores de vigilancia por turnos los siete días de la semana en las tres sedes del museo en la calle Cadenas de San Gregorio –el Palacio de Villena, el Colegio de San Gregorio y la Casa del Sol–, y en la Casa de Cervantes, adscrita a la dirección del centro museístico.

En las sedes, donde existe vigilancia permanente durante las 24 horas del día, se custodian las obras de arte expuestas a las visitas y el valioso fondo que se conserva en los almacenes, guardado y sin exhibir por falta de espacio, así como buena parte de las tallas que salen en las procesiones de la Semana Santa.

Desde el museo se declinó dar cifras sobre el número de vigilantes de los que se prescindirá. La directora, María Bolaños, admitió que el apartado de gastos en seguridad se ha visto reducido, «lo mismo que otras partidas del presupuesto de limpieza o del que se destina a organizar actividades y exposiciones», y enmarca la medida dentro de la política de austeridad que se viene aplicando con carácter general en los 17 museos estatales, donde la seguridad se contrata con una misma compañía.

También se reseña desde la dirección museística que la merma de medios humanos en la vigilancia se ve compensada con una inversión en cámaras de seguridad, conexiones informáticas y un sistema de vigilancia centralizado. «Se ha aumentado el número de pantallas a través de las cuales el vigilante tiene un control más completo de lo que sucede dentro y en las inmediaciones del edificio», apunta María Bolaños. «Tendremos el mismo grado de protección, es más una cuestión organizativa de sustituir unos sistemas por otros».

La directora lanzó ayer el mensaje de que la seguridad del museo está garantizada. «La partida de seguridad es enorme en los museos estatales, y en noviembre se apostó por reducirla a través de una serie de medidas que se han aplicado en este museo y en el de Altamira; ha sido una inversión elevada en fondos económicos dentro de una iniciativa de la Secretaría de Estado de Cultura y la Subdirección General de Museos», indicó. Bolaños lamentó los efectos que en el plano personal supone la pérdida del trabajo para unos vigilantes que llevaban varios años prestando sus servicios en el centro. «Se trata de personal que ha tenido un comportamiento excelente y una actitud colaboradora; por eso lamentamos muchísimo todo lo que implica esta medida», señaló.